la GEOMETRIA DEL COMPORTAMIENTO

 

El Código de las formas

La Morfosinergia®

por Jordi Calvet Banchs

 

Las estructuras y los andamiajes no sólo son necesarios en todas las formas, si no que son trascendentes. Si sólo contemplamos la apariencia de las cosas decimos que somos superficiales, pero si sabemos ver detrás de esta apariencia, aquello que la sustenta, habremos podido acceder al verdadero código de la naturaleza de las cosas.

 

ENERGÍA Y FORMA

 

La forma es el soporte de la energía. Incluso las energías que no dependen de un soporte físico tienen un molde que las caracteriza. Aun en sus dinámicas más audaces y aparentemente caóticas, todas las energías están inscritas en un comportamiento dentro de un cauce estricto. Sus límites definen la fuerza que las sostiene, la cualidad que son capaces de segregar, su dirección y su condición. Los rasgos de la naturaleza de cada entidad están inscritos en la forma que la determina.

 

Podríamos decir que la Geometría es la estructura o el esqueleto de la Mente cósmica. Siempre presente en la Naturaleza, la Geometría es la base de la estructura de cuanto existe, desde lo molecular hasta la formación de una galaxia, en un cuerpo armónico inherente que revela una Mente conectiva cósmica que es determinante en esta realidad tangible.

 

La Geometría está metafísicamente unida a la estructura íntima de la materia. Toda morfología está sujeta a una ley de economía natural. El sentido básico de los diseños geométricamente eficientes es que cuanta menos energía se necesite para mantener la forma (resistir la entropía), más energía habrá disponible para el crecimiento, el desarrollo y la propulsión. Eso es la vida.

 

Se puede testar kinesiológicamente a cualquier persona poniéndola con la mirada frente a un círculo perfecto dibujado en un panel. En este caso da una respuesta muscular favorable; sin embargo cuando el círculo es desdibujado, inarmónico o inacabado, la respuesta muscular es desfavorable. Los mandalas tienen poder sanador porque parten de un punto central y un espacio circular o cuanto menos coherente y equilibrado. La circunferencia en el plano es el campo de acción homogéneo y armónico de un punto como centro. Cuando se sucede esta realidad geométrica delante de nuestros ojos se reproduce una imagen cohesionadora en nuestra mente, puesto que nos sugiere la totalidad armoniosa.

 

Cada forma geométrica coherente, desde el punto hasta el círculo, la Vesica Piscis, el dodecaedro, el hexagrama judío o la cruz, se reviste de múltiples significados simbólicos y psicológicos. Existe una Geometría arquetípica que podemos encontrar en los diseños del crecimiento pentagonal de la rosa, las espirales de las caracolas y los girasoles. También la podemos contemplar en la estructura de los cristales y en las colmenas de las abejas. En cada ocasión que nuestra mente reposa sobre una de estas matrices universales, adquiere una información subliminal por causa de ellas.

 

 

FORMAS DENTRO DE FORMAS

 

Todos los tejidos vivos tienen la propiedad de autoensamblarse, un fenómeno en el que grupos de componentes pequeños se juntan para formar otros más grandes. Los átomos se cohesionan en moléculas que se engarzan en polímeros, en gel, en órganos, células y tejidos.

 

El autoensamblaje se refiere a la forma en la que crecen estructuras orgánicas sincronizadas, a diferencia de cómo se construiría un edificio, comenzando desde abajo y trabajando capa por capa. Una característica del autoensamblaje es que las formas más complejas tienen propiedades nuevas e impredecibles, que no se pudieron determinar mediante la observación del comportamiento de sus partes constituyentes.

 

El sodio y el cloruro se combinan para producir sal, cuyas propiedades son muy diferentes de cualquiera de sus componentes. Los sistemas vivos son dinámicos y no lineales, y esta imprevisibilidad se llama sinergia. La tensegridad está inevitablemente ligada a la forma en que nuestra estructura evoluciona durante el crecimiento y el desarrollo. (El término Tensegridad, es un principio estructural arquitectónico acuñado por Buckminster Fuller que indica la integridad tensional de una red arquitectónica.)

 

Para renovarse, en cada etapa del desarrollo, la evolución optimiza la estructura para que funcione con la menor cantidad de gasto de energía. Autoensamblarse es la forma más conveniente y energéticamente más eficiente.

Así podemos hallar en la natruraleza, formas dentro de otras formas que están dentro de otras como fractales que se van sucediendo y reflejando en todas y cada una de las circunstancias y contextos. En su relación se autorregulan y al acoplarse como un puzzle multidimensional, crean una armonía pefecta. Esta comprensión sólo la podemos alcanzar experimentándonos como parte integral de este universo cuántico que nos revela sus códigos a través de lo más diminuto a lo infinitamente grande.

 

MÁS ALLÁ DEL ENVOLTORIO

 

Cuando se habla de la forma parece que solo tenga que ver con la envoltura; sin embargo la envoltura es solamente una parte. El recipiente puede ser grande o pequeño según el observador, pero lo que determina su poder es la dinámica interna de sus componentes, la cualidad que los abriga y el patrón de relaciones que establece consigo mismo, con su entorno y con el resto del cosmos. La vida, abundante en variabilidad de tonos y grados, es una plenitud de amalgamas energéticas que son habitadas por esa cualidad que llamamos Conciencia.

 

Así como la teoría cuántica propone que las partículas únicamente existen como manifestaciones de sus interrelaciones con otras, podríamos decir de igual manera que nosotros, como individuos, dejaríamos de existir si no estuviéramos dentro del gran enjambre de la humanidad y perdiéramos el enlace con la red universal y la Mente conectiva. El ADN nos permite tener y sostener este enlace.

 

El ADN, 'la serpiente cósmica', es el código de la vida por excelencia. Recientes experimentos realizados por el científico Luc Montagnier, ganador del premio Nobel, han demostrado que el ADN es un organismo

acumulador de fotones, capaz de teletransportarse, además de que transmite y recibe información a distancia, como una antena. Es la biotecnología más avanzada que jamás habríamos podido soñar en desarrollar y descubrir. En cierto modo el ADN es el Programador de esta matriz de la realidad; una misteriosa firma cósmica inscrita en las hojas del árbol holográfico de la vida.

 

Así pues no se trata solamente del envoltorio sino también de las relaciones armónicas dentro del cuerpo y más allá del cuerpo, en una escala filogenética que acaba por reincorporarnos a la totalidad. De hecho este es el fundamento de las estructuras sagradas: en ellas se unifican Conciencia, Armonía y Proporción. La geometría (que significa ‘medida de la tierra’) es la ciencia que reintegra la humanidad al Cosmos.

 

INTERRELACIONES

 

Hemos dicho que no hay que limitar la forma al envoltorio. En el caso del cuerpo humano tenemos, por ejemplo, el andamiaje de los órganos internos y la orquesta que producen: la misma circulación y los paquetes de información transportados son una forma en sí.

 

Si tuviéramos que diagnosticar a un paciente dentro del ámbito clínico, aparte de tener en cuenta los síntomas que manifestara y otros análisis nos detendríamos en la observación de su piel y de su postura, en el tono de su voz, su lengua, la palpación de su pulso, o tal vez veríamos si tiene alguna inflamación. Esto es, atenderíamos a la sinergia de todos sus campos interactuando en diferentes manifestaciones y a las condiciones morfológicas o estructurales de cada parte interactuando con las demás.

 

En el fondo nada está fuera de ninguna parte; todo se interpenetra y combina, se funde o se transforma, aunque no de cualquier manera. Las leyes que condicionan estos cambios son sustratos dentro de la esencia de cada individuo.

 

Nuestro actual estado de equilibrio dinámico es el resultado de nuestra búsqueda del equilibrio con respecto a la tensegridad. Este equilibrio dinámico se mantiene por sí mismo, siempre y cuando nuestros cuerpos permanezcan intactos y el equilibrio estructural y funcional sea el adecuado. Estructura y función están perfectamente unidos en el mantenimiento de la homeostasis. Una danza perpetua de compresión y estiramiento, una interacción dinámica de la estructura y la función continúan durante toda la vida. Los componentes de la compresión crean tensión y viceversa.

 

Una manera de entender nuestros procesos de relación es examinar las formas en que los mecanismos del cuerpo, las células e incluso las moléculas transmiten los patrones de información entre ellas. Si la interconexión es un componente vital de nuestra comprensión de los seres vivos, es natural querer explorar la naturaleza y los mecanismos que permiten el flujo funcional para cooperar juntos.

 

Unos organismos se engarzan con otros a través de campos de fuerza presentes en todo nuestro mundo natural y artificial. El mejor soporte estructural para entender esta comunicación y el ámbito en el que los innumerables elementos que integran al individuo interactúan y se interconectan, es la ‘matriz viva’ o la matriz del tejido conectivo de la trama universal.

 

La forma toroidal o tubo toro explica la esencia de esta matriz, es una figura geométrica construida con espirales, circunscrita en una esfera, semejante a un flotador o una manzana. El toroide es la forma que tienen los átomos, los fotones y toda unidad mínima constitutiva de la realidad, pero también es la forma de nuestro campo energético y asimismo el de la Tierra. En la figura del toroide encontramos reunidos todos los principios de las leyes universales: el Gran Vacio, la Ley de la Unidad, la Ley de Dualidad, el Principio de auto-sustentación y los tres números pilares matemáticos de la Geometría Sagrada:  Pi  (3,1415...), Phi, el número de oro(1,61803...), y E(2,71728...).

 

Explorar las dinámicas que tienen lugar dentro de este sistema es fascinante. Podemos examinar las relaciones humanas como la fascia y el tejido conectivo igual que la interconexión entre tantos aspectos de la estructura y la función.

 

En el cuerpo humano, la limitación en la velocidad y calidad de la información transportada por los sistemas nervioso y circulatorio, incluido el transporte de mediadores químicos, es provocada por las características de las propiedades electromagnéticas y piezoeléctricas del organismo, que determinan la potencia y la calidad en el fluido.

 

Las distorsiones dentro de este proceso no solo se refieren a la ruptura de la integridad estructural de la trama en cuestión, sino que también predisponen a la ruptura fisiológica que asociamos con el desorden y la enfermedad.

 

Un ejemplo de esta idea está en la película “El violinista en el tejado”. En ella, Teyve y su mujer tienen tres hijas en edad de casarse y extrañamente para la época, todas quieren casarse por amor y no por un arreglo según la tradición. Así pues, Teyve se cuestiona si su matrimonio tiene una esencia verdadera y le pregunta a su mujer: “Golda, ¿me amas? A lo que ella le contesta: -¿Que si te amo? Hace veinticinco años que vivo contigo, que crío a tus hijas y te hago la comida, si esto no es amor, ¿Qué es?.

 

Sobretodo es una buena pregunta, porque muchas parejas conviven sólo en la obligación de la estructura externa, pero al no estar cohesionadas internamente, la relación es fría, distante, se rompe o tiende a compensarse con una tercera persona. Podrían darse muchos ejemplos y en diferentes ámbitos, pero la observación es la misma: La falta de cohesión en la estructura interna y externa, es un terreno abonado para el declive o la enfermedad de una persona, de una familia, de una sociedad o de un sistema solar.

 

El organismo, tanto el individual como el cósmico, es un campo oscilante y rítmico, mostrando la manera como la vida realmente respira dentro de la función estructural y la Conciencia dentro del flujo sincrónico.

 

USAR NUESTROS RECURSOS

 

Hemos hablado del papel capital de nuestras interrelaciones. Pero para sanarlas hemos de acceder a un peldaño superior para disfrutar de un mirador global. Mientras nos mantengamos en el plano de la dualidad, siempre estaremos a merced de la reacción contraria y viceversa. El conocimiento superior está dentro de nuestra mente; pero esta mente única es fruto de la interdependencia con la Mente universal, que se comunica con nosotros a través de la intuición.

 

Hemos abocado la intuición al destierro, aun siendo algo natural en nosotros, por la cultura en la que estamos sumergidos. Necesitamos reeducarnos en las creencias y en el comportamiento para desatar las facultades y potencialidades inherentes al ser humano que pertenece a este tiempo tan extraordinario, permitiendo que todos los acontecimientos de nuestra vida dialoguen entre sí.

 

El diálogo entre los acontecimientos adopta la forma de 'coincidencias' y las coincidencias que se dan en la vida no son gratuitas. Llamamos ‘flujo sincrónico’ a estas causalidades que nos llevan a un nuevo modelo de percepción espiritual. A los niños tendría que educárseles en estas verdades para dar a sus vidas una dimensión más trascendente y coherente que la actual. Podría enseñárseles a estar atentos a esas ‘casualidades’ sincrónicas de la vida y no a negarlas como si fueran un azar sin sentido.

 

Cuando a los jóvenes se les comunica el sentido de lo espiritual, desarrollan la revelación constante de su ser creativo y original. Lo intangible se puede comprobar, se puede experimentar y saborear sólo permitiendo que forme parte de nuestro quehacer cotidiano. Cuando esta fuerza invisible no está bien cohesionada en nosotros deviene un comportamiento limitador y castrante por miedo a la pérdida de control y de centro.

 

Cada uno trata de compensar a su manera esta pérdida de centro. Hemos aprendido de forma inconsciente a conseguir la atención y la energía de los demás usurpando y almacenando cargas y pesos excesivos en nuestro corazón (eso sería la teoría de los dramas de control de Carl Jung).

 

Todos seguimos una pauta mediante la cual nuestro ego intenta controlar la situación en la que nos encontramos y aliviar nuestra ansiedad. Nuestro ego tiene miedo y quiere protegernos; queremos sentirnos seguros, tener éxito, ganar a toda costa, y para ello utilizamos al otro.

 

Algunas personas obtienen comprensión y atención haciéndose las víctimas; nos hacen sentir culpables y responsables por su causa. Otros obtienen la atención siendo distantes y reservados; de esa forma, por medio del coqueteo, tratan de lograr que los otros se interesen por ellos y vampirizar su energía. También los hay que tratan de robar la energía juzgando y criticando a los demás, cuestionándolos. El intimidador roba energía del resto con amenazas.

 

Hay una competencia inconsciente por la energía, que es la base de todos los conflictos. Dominar o manipular a otros nos da una energía extra que creemos necesitar. Deberíamos ser conscientes de la dinámica familiar que crea nuestro drama de control y superarlo.

 

La lucha por la energía es contagiosa y sin darnos cuenta ya estamos sumergidos en ella. Para sanar el drama de control se precisa la conexión interna y el despertar de la Conciencia dentro de la circunstancia en el que se produce. Si A está en lucha contra B constantemente, Tenemos  que ascender a C por encima del juego común para que nos permita una visión que armonice las constantes, y hacer que esto devuelva la musicalidad a nuestra alma.

 

LA MORFOSINERGIA

 

No existe arriba y abajo en el Universo; sólo vías de paso transformándose contínuamente a través de la plenitud y el vacío, pero para quien sabe observar, incluso el vacío tiene plenitud.

 

Por esto es imperioso construir la visión y la capacidad de observar las múltiples manifestaciones de los acontecimientos y las relaciones entre los distintos elementos que integran una globalidad. También es necesario desarrollar el conocimiento holístico en todos los ámbitos y descifrar la aplicación más cercana a esta visión para solventar cualquier tipo de conflicto.

 

Fruto de esta necesidad surge la Morfosinergia®, 'la orquesta sistémica de las formas'. Nace después de muchos años de observación y práctica a través de las múltiples experiencias  con maestros, sistemas y métodos diversos desde las artes marciales a la psicología esotérica, desde conocimientos de medicina y nutrición a diseño, astrologia o principios de metafísica.

 

La Morfosinergia estudia la forma y su contexto en su sentido más amplio. Con unos procedimientos novedosos conforme a los nuevos descubrimientos de los últimos tiempos combina hasta doce llaves para una mayor comprensión del Holograma universal en una síntesis perfecta.

 

La Morfosinergia es también un arte y una terapia que indaga en la naturaleza a través de su aspecto más arquetípico en un espacio multidimensional. Es aplicable tanto para el organismo humano y la comprensión de su psique como para su campo de relaciones personales, familiares y la sociedad donde vive.

 

 

Nuestros actos y pensamientos, tanto los positivos como los negativos se acumulan en nosotros, por eso es importante realizar cada día nuestros actos de unidad interna y los ejercicios para incrementar o refinar nuestra visión.

 

El Tao es frío -decía un sabio chino-, indicando que el drama personal no infiere en los acontecimientos planetarios o cósmicos. Si un niño ha de morir, muere; si un pueblo ha de ser arrasado por un terremoto o la lava de un volcán, simplemente sucede. Pero nosotros, como seres humanos tenemos una función y es la de desatar la naturaleza de este Corazón  universal a través de la Conciencia holística aportando amor, calidez, ternura y sabiduría a todas las cosas.

 

 

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